dissabte, 11 de juliol del 2009

Miklós Bánffy: Los días contados


"Un llibre esplèndid" em diu la llibretera de la Gàbia de paper quan em confirma la tria que he fet; per la portada, pel tema, per l'editorial, per la solapa... Durant una setmana em submergeixo en l'ambient aristocràtic de la Transilvània de començaments del segle XX. Un "totxo" de 600 pàgines que llegeixo bé i fàcil i que m'interessa força des del punt de vista històric. Dos joves nobles , els seus amors, els seus jocs, els seus balls, les seves polítiques.... Una mica de tot. Per què hi ha tants llibres que se'ls compara amb Guerra i Pau?

Los días contados recrea el clima político y social en Hungría a principios del siglo XX: el resquebrajamiento del difícil equilibrio de la Monarquía Austrohúngara, la inestabilidad política que llevó el país al colapso y la evidente incapacidad para gobernar de la aristocracia, que hasta entonces había dirigido los destinos del estado.A través de las vidas de tres aristócratas de la entonces provincia húngara de Transilvania –el joven conde Bálint Abády, que acaba de regresar del extranjero para asumir las responsabilidades políticas y económicas propias de su posición; su primo László Gyerőffy, prometedor artista; y su amiga de infancia Adrienne Miloth–, Los días contados se erige como un gran fresco de la gran Hungría anterior a la primera guerra mundial que ya daba muestras de agotamiento.(http://mentesynquietas.wordpress.com/2009/05/29/los-dias-contados-de-miklos-banffy/)
i un altre que en sap:
Fineza, profundidad y clarividencia hacen que este libro escrito por un conde transilvano que perdió su condado y su país y casi su lengua (lo perdió todo menos las ganas de vivir, esto es, de escribir) valga por cien de los ya cansinos Roth, Amis, Auster, etc. Prueben el primer capítulo: cómo maneja la prosa, los personajes y las historias mientras el protagonista conduce un simón hacia el palacio de su infancia y todos los demás le rebasan por la derecha. Olemos el sudor de los caballos, nos ciega el polvo del camino (y el espejo) entramos y salimos de tantas vidas. Nos hablan de Proust y Lampedusa, pues bien: menos pose que ellos, más sustancia y pulso narrativo. Una novela de Stendhal escrita por otro conde,Tolstoi. (José Luis de Juan)