dissabte, 2 de març de 2019

Lila, de Marilynne Robinson

Lila és aquesta noia dona semiòrfena, tancada i secreta i aquest pas del temps que és un suggerent espiral desordenat. M'agrada que ella està sempre apunt per un final de marxar i retrobar la soledat .

No es extraño que eligiera una outsider como protagonista. Es su modo de dignificar segmentos de la población normalmente estigmatizados. "Lila es una persona que no está socialmente definida, no está alienada por el lenguaje", describe. Amparada por Doll, la enigmática mujer que la "robó" siendo un bebé, Lila tira adelante en condiciones dickensianas hasta topar con el viejo reverendo John Ames, en quien encuentra un compañero improbable. De su pasado errante conserva sólo la navaja afilada de Doll, y una desconfianza instintiva hacia el resto de humanos. (El País)

¿Puede acostumbrarse a vivir bajo un techo quien sólo ha sabido llamar hogar a la ausencia de un techo?, ¿puede aprender a amar alguien que sólo a aprendido la desconfianza? Al menos puede intentarlo, que es lo que hace Lila. ¿Y lo consigue?, se preguntarán. Algo me dice que Marilynne Robinson también lo hace, la pregunta (junto con muchas otras) abarca un libro entero y parte de los dos anteriores. Y se lo pregunta de forma tan hermosa que lo de menos es la respuesta, que yo tampoco sé si existe pero desde luego tengo claro que no es Lila quien debe responderla, su trabajo es vivir y con eso tiene más que suficiente. (Amazon)